Cuando se trata de belleza femenina el mundo parece dividirse en dos, las chicas delgadas, rubias, altas, con un cuerpo sumamente atlético y las que han sido denominadas “mujeres reales”, un grupo muy explotado por las marcas que parece estar reservado para mujeres que poseen rostros igual de atractivos pero cuerpos menos atléticos; de forma que a pesar de los esfuerzos por romper con los estereotipos, todavía existe una marcada brecha que excluye del concepto de belleza a una gran cantidad de mujeres en todo el mundo. Pero entonces ¿cómo podemos romper con los estereotipos e impulsar un concepto de belleza verdaderamente incluyente?

La clave para lograrlo se encuentra probablemente en deshacerse de las etiquetas y promover la diversidad o ¿acaso no todas las mujeres son reales sin importar su talla, origen, religión y orientación sexual? el discurso de la inclusión difícilmente será creíble mientras con el afán de comunicar actitudes responsables, continuemos clasificando con base en estos criterios para crear líneas de ropa o desfiles especiales con modelos “talla grande”.

No obstante el camino para hacer de estos espacios una realidad aún parece largo y para recorrerlo algunas marcas se han comprometido a dar los primeros pasos invitando a las mujeres a transformar sus propios paradigmas de belleza y aceptar su cuerpo tal como es. Un ejemplo de ello es Dove, que durante años ha abanderado esta causa adquiriendo un profundo compromiso con el autoestima de las mujeres del mundo; algunos de estos esfuerzos han fracasado rotundamente, e incluso hay quienes afirman que el marketing de empoderamiento de la marca han llegado demasiado lejos, dejando de lado problemas como el acoso laboral y el sexismo.

Pese a las críticas, Dove ha continuado con la línea de comunicación que adoptó alrededor de 10 años atrás, comprometiéndose firmemente con incrementar la autoestima de un grupo de mujeres particularmente afectadas por los estándares de belleza. Campañas como #SpeakBeautiful y Beauty Sketches son ejemplos innegables de ello.

Si bien múltiples estudios demuestran que el sexismo continúa siendo un fuerte problema social, que el género femenino es criticado más duramente en los trabajos y que la brecha salarial está presente en diversas industrias, también es cierto que con frecuencia el peor enemigo de una mujer, es otra. Así que ¿por qué no hablar de ello?

Cuando el enemigo es una misma… “Seguro esa ascendió porque se acuesta con el jefe” #FelizDiaDeLaMujer

Dos esfuerzos recientes

Hablemos de los últimos esfuerzos de Dove a favor de la autoestima de las mujeres, el primero de ellos es #OneBeautifulThought, una campaña que aborda la forma en la que con frecuencia las mujeres se expresan sobre sí mismas y sobre quienes las rodean.

En el video de la campaña, algunas mujeres son invitadas a registrar los pensamientos que tienen sobre su cuerpo en distintos momentos del día, mismos que son replicados más tarde en una conversación de café entre dos amigas. Cuando las mujeres escuchan esas frases en voz alta suenan verdaderamente agresivas.

Por otro lado, el lanzamiento global de la campaña #EligeSentirteBella ha invadido las redes sociales y diversos medios internacionales el último par de días. En ella mujeres de varias ciudades del mundo tuvieron que elegir entre dos puertas, una etiquetada con la palabra “bonita” y otra en la que se leía “promedio”. Quienes aparecen en el video atravesaron (no sin dudar) la segunda puerta, mira lo que pasó luego.

“Sentirse bella es una elección personal y las mujeres deberían de elegir sentirse bellas todos los días”, reza la descripción del video en el canal de la marca en YouTube, pero ¿realmente lo es?

Según lo veo, lo que hace que estas dos campañas sean esfuerzos radicalmente distintos, es que mientras la primera trata el tema de las expresiones con las que las mujeres se describen unas a otras, la segunda aborda un tema sumamente delicado: ¿qué significa sentirse hermosa?

Las mujeres tenemos control sobre nuestro propio lenguaje y la forma en la que lo utilizamos para dirigirnos a nosotras mismas y a quienes nos rodean, tenemos el poder de elegir no ser crueles al referirnos a nuestro cuerpo y a las características físicas de otras; pero hasta ahora no hemos logrado aún tener una verdadera representación de la diversidad en los medios de comunicación, por lo que la belleza sigue siendo considerada una cualidad reservada para quienes encajan con determinados estereotipos.

Esta campaña puede ser un increíble esfuerzo por parte de la marca, sin embargo también es un experimento que ignora factores determinantes en la percepción de la belleza femenina.

En un entorno donde los estándares irreales de belleza se mantienen a la orden del día, la palabra “promedio” significa simplemente no encajar con los rasgos estereotipados por la industria del entretenimiento, significa no ser esbelta, alta y rubia y mantener de forma permanente un extremo cuidado sobre tu apariencia. Así que sí, la gran mayoría de las mujeres en todas partes del mundo tienen características “promedio” y eso no es deprimente.

Lo que realmente resulta admirable es atravesar la puerta de las chicas promedio con una sonrisa en el rostro, saber que la palabra promedio no es sinónimo de terrible y aprender a abrazar eso que te hace única. La campaña de Dove olvida que para realmente transformar la percepción de las mujeres, es necesario cambiar radicalmente el concepto de belleza y para ello, necesitamos acercarlo a la diversidad rompiendo con el paradigma de que ser hermosa significa ser mejor.

 

Redum

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